Enfermedades y Trastornos

¿Ojos secos, cansados o con ardor?: Guía completa para entender el Ojo Seco

Notar arenilla al final del día, que los ojos arden después de horas de pantalla o que la visión se emborrona un momento y se arregla al parpadear son las señales clásicas del ojo seco. No es una molestia pasajera ni menor: es el motivo de consulta más frecuente de la superficie ocular y afecta de lleno al día a día.

Y tiene un detalle que despista a mucha gente: uno de sus síntomas más comunes es lagrimear demasiado. Vamos por partes.

Qué es el ojo seco

No es «no tener lágrimas». El consenso científico actual lo define como una enfermedad multifactorial de la superficie ocular en la que se pierde la homeostasis de la película lagrimal.¹ Dicho en claro: la lágrima deja de hacer su trabajo, y da igual si el problema es de cantidad o de calidad.

Esa película tiene tres capas y las tres cuentan. Una capa de mucina que la pega a la córnea, una capa acuosa que aporta el volumen, y una capa de aceite —la fabrican las glándulas de Meibomio, que están dentro del borde del párpado— que la sella por arriba y frena la evaporación. Si falla el aceite, el agua se evapora en segundos por bien que la produzcas.

Los dos tipos, y por qué conviene distinguirlos

El tratamiento cambia según cuál tengas. Por eso la primera pregunta en consulta no es «¿te pican los ojos?», sino «¿te falta agua o te falta aceite?».

  Acuodeficiente Evaporativo
Qué falla La glándula lagrimal produce poco volumen Las glándulas de Meibomio no aportan aceite y la lágrima se evapora
Cuánto se ve El minoritario Más del 80 % de los casos
Pista típica Ojo seco constante, a menudo asociado a enfermedades sistémicas o a fármacos Peor al final del día y con pantallas; borde del párpado enrojecido o con tapones
Qué ayuda más Lágrimas artificiales sin conservantes, con frecuencia Higiene palpebral y lágrimas con lípidos

En la práctica lo habitual es una mezcla de los dos, con uno predominando. Por eso las lágrimas artificiales genéricas alivian a ratos pero no resuelven: si tu problema es de aceite, necesitas una lágrima con lípidos y, sobre todo, desatascar las glándulas.

Por qué el ojo seco hace que lagrimees más

Es la paradoja que más gente trae a la óptica. Cuando la superficie del ojo se irrita, la glándula lagrimal principal dispara una lágrima de emergencia: mucha agua, poca mucina y nada de aceite. No se adhiere, no se reparte bien al parpadear y acaba resbalando por la mejilla. Lagrimeas mucho y sigues teniendo el ojo seco.

Así que «me lloran los ojos con el aire» no descarta el ojo seco. La mayoría de las veces lo confirma.

Qué síntomas son ojo seco y cuáles no

Los que encajan:

  • Sensación de arenilla o de cuerpo extraño, sobre todo al final del día.
  • Ardor, escozor o picor punzante.
  • Visión borrosa que fluctúa y mejora un instante al parpadear.
  • Molestia con el aire acondicionado, el viento o la calefacción.
  • Lagrimeo excesivo sin causa aparente.
  • No aguantar las lentillas las horas que antes aguantabas.

Los que no: dolor intenso, ojo rojo con visión borrosa que no mejora al parpadear, sensibilidad extrema a la luz o secreción espesa. Eso no es ojo seco y no lo resuelve una lágrima artificial: pide valoración médica, y cuanto antes.

Qué lo está provocando en tu caso

Las pantallas. Es el factor moderno dominante. Delante de una pantalla la frecuencia de parpadeo cae a menos de la mitad, y además muchos parpadeos quedan incompletos: el párpado no llega a cerrar del todo y la parte baja de la córnea se queda sin renovar.³ Si además trabajas con la pantalla por encima de la altura de los ojos, el ojo queda más abierto y se evapora más.

El ambiente. Aire acondicionado, calefacción por aire, ventilador de techo, la salida de aire del coche apuntando a la cara, contaminación y ambientes secos.

Las lentillas. Llevarlas más horas de la cuenta, con un material poco permeable o con un mantenimiento pobre acelera la evaporación y castiga el borde del párpado.

La edad y las hormonas. La producción de lágrima baja con los años, y en la menopausia el cambio hormonal afecta directamente a las glándulas de Meibomio. Es la razón por la que el ojo seco es bastante más frecuente en mujeres a partir de los 50.

Algunos fármacos. Antihistamínicos, antidepresivos, diuréticos, anticonceptivos orales, isotretinoína y varios colirios para el glaucoma resecan la superficie ocular. Si tomas alguno, dilo en la revisión: cambia el enfoque.

Cirugía refractiva previa. Después de una cirugía láser es normal tener ojo seco durante meses, porque se seccionan terminaciones nerviosas de la córnea y el reflejo de producción de lágrima queda amortiguado.

Cómo se mide, y por qué no basta con mirarte el ojo

El ojo seco tiene una particularidad incómoda: los síntomas y los signos no siempre van de la mano. Hay ojos que se ven bien y molestan mucho, y al revés. Por eso se mide con herramientas concretas y no a ojo.

En nuestras ópticas usamos dos:

  • El cuestionario OSDI, que pone número a lo que notas. Sirve para saber de dónde partes y, sobre todo, para comprobar si el tratamiento está funcionando de verdad o solo te lo parece.
  • El NIBUT, que mide cuántos segundos tarda tu lágrima en romperse sin necesidad de tocar el ojo ni de teñirlo.² Por debajo de diez segundos hay inestabilidad; por debajo de cinco, mucha.

A eso se suma la exploración del borde del párpado, que es donde se ve si las glándulas de Meibomio están obstruidas. Con esas tres cosas ya se sabe si el ojo seco es acuodeficiente, evaporativo o mixto, que es lo que decide el tratamiento.

Qué funciona de verdad

El ojo seco es crónico: se controla, no se cura de una vez. Lo que sirve es la constancia, no la intensidad.

Medida Para quién Qué esperar
Higiene palpebral Ojo seco evaporativo, que es la mayoría Es el paso que más se salta y el que más cambia las cosas. Calor suave en el párpado y limpieza del borde, a diario, durante semanas⁴
Lágrimas sin conservantes Todos, sobre todo si las usas más de cuatro veces al día Alivio inmediato pero corto. Los conservantes en uso frecuente irritan más de lo que alivian
Lágrimas con lípidos Evaporativo Aguantan bastante más que una lágrima acuosa normal
Regla 20-20-20 Quien trabaja con pantallas Cada 20 minutos, mirar a 6 metros durante 20 segundos y parpadear a fondo. Barato y sin contraindicaciones
Omega-3 Se prescribe mucho, pero la evidencia no acompaña El mayor ensayo aleatorizado no encontró diferencia frente a placebo⁵. Puede ayudar a algunas personas; no es la pieza central
Cambiar el ambiente Todos Apartar la salida de aire, bajar la pantalla, humidificar. Es gratis y suele notarse

Lo del omega-3 conviene decirlo claro aunque se venda en muchas ópticas: el estudio DREAM, el ensayo más grande hecho hasta ahora, no encontró mejoría significativa frente a placebo.⁵ Eso no significa que a nadie le sirva, significa que no debería ser lo primero ni lo único.

Si llevas lentillas

El ojo seco y las lentillas se retroalimentan: la lente acelera la evaporación, y un ojo seco tolera peor la lente. La salida no suele ser dejarlas, sino ajustar tres cosas: el material, las horas de uso y el mantenimiento.

Las lentes de contacto diarias suelen ir mejor en ojo seco que las mensuales, porque cada día empiezas con una lente limpia y sin depósitos. Y si usas reutilizables, el líquido importa más de lo que parece: en las soluciones de mantenimiento, las de peróxido desinfectan sin conservantes y son la opción habitual cuando la superficie ocular está sensible.

Un apunte que ahorra dinero: antes de cambiar de marca de lentilla por tu cuenta, vale la pena medir. Muchas veces el problema no es la lente, sino que la lágrima se rompe a los cuatro segundos.

Pantallas, filtros y lo que de verdad ayuda

Si el ojo seco te aparece trabajando con pantallas, el reflejo comercial suele ser vender un filtro de luz azul. Lo hemos explicado en el artículo sobre el filtro para luz azul: la evidencia no sostiene que ese filtro reduzca la fatiga visual. Lo que sí la reduce es corregir bien la graduación, tratar el ojo seco y, si pasas el día a media distancia, valorar unas lentes ocupacionales.

Cuándo hay que ir al oftalmólogo

Nuestro trabajo aquí es el cribado, el seguimiento y el tratamiento de las formas leves y moderadas. Hay situaciones que corresponden al oftalmólogo y te derivamos con las pruebas hechas: ojo seco intenso que no responde en unas semanas, sospecha de enfermedad autoinmune —el síndrome de Sjögren asocia sequedad ocular y de boca—, daño visible en la córnea, o dolor y pérdida de visión. En esos casos el camino corto es ese, no otro colirio más.

Preguntas frecuentes

¿El ojo seco se cura?

No, se controla. Es una condición crónica y el objetivo es que deje de molestarte y que la superficie del ojo no sufra. Con el tratamiento adecuado y constancia, la mayoría de la gente hace vida normal.

¿Por qué me lloran los ojos si los tengo secos?

Porque el ojo irritado fabrica una lágrima de emergencia que es casi solo agua: no se adhiere ni se reparte, y resbala por la mejilla. Lagrimear mucho no descarta el ojo seco; en general lo confirma.

¿Sirven las lágrimas artificiales del supermercado?

Alivian un rato. Si las usas más de cuatro veces al día, busca las que no llevan conservantes, porque en uso frecuente el conservante irrita. Y si tu ojo seco es evaporativo, necesitas una con lípidos.

¿Puedo seguir usando lentillas?

Casi siempre sí, ajustando el material, las horas de uso y el mantenimiento. Las diarias suelen tolerarse mejor. Lo que no funciona es aguantar con molestias y echarse lágrima encima.

¿La luz azul de las pantallas provoca ojo seco?

No. Lo que lo provoca es que delante de una pantalla parpadeas menos de la mitad y muchos parpadeos quedan incompletos. El problema es el parpadeo, no el color de la luz.

¿Cada cuánto hay que revisarlo?

Al empezar el tratamiento conviene una revisión a las cuatro o seis semanas para ver si va funcionando. Después, una vez al año dentro de la revisión visual, o antes si empeora.

Dónde hacerte la valoración

En nuestras ópticas hacemos el cuestionario OSDI y medimos la estabilidad de la lágrima dentro de la revisión visual. Con eso sabemos qué tipo de ojo seco tienes y podemos recomendarte un tratamiento que tenga sentido para tu caso, en vez de la lágrima artificial de siempre. Si vemos signos que se salen de nuestro alcance, te lo decimos claramente y te derivamos al oftalmólogo.

Si te toca revisión y te reconoces en la mitad de este artículo, pídela mencionando que quieres valorar el ojo seco. Son unos minutos más y cambia bastante lo que sales sabiendo.

 

Bibliografía:

¹ TFOS DEWS III (2026). Executive Summary: Third Tear Film and Ocular Surface Society Dry Eye Workshop. American Journal of Ophthalmology. (Consenso global sobre definición y diagnóstico).

² Kourukmas, A., et al. (2025). Review of AI and Clinical Diagnostic Approaches for Dry Eye. Diagnostics, 15(23). (Validación del NIBUT como estándar de diagnóstico no invasivo).

³ Jordanian Health Study (2026). Prevalence and predictors of dry eye syndrome in young populations. PMC12928936. (Impacto del tiempo de pantalla y la tasa de parpadeo).

⁴ Chen, L., et al. (2025). Therapeutic Outcomes of Eyelid Hygiene in Meibomian Gland Dysfunction. Journal of Clinical Medicine. (Eficacia del tratamiento de higiene palpebral).

⁵ Dry Eye Assessment and Management (DREAM) Study Research Group (2018). n−3 Fatty Acid Supplementation for the Treatment of Dry Eye Disease. New England Journal of Medicine, 378, 1681-1690.

 

Artículo escrito por Àngels Ferrero