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Lentillas – tipos, usos y cuidados

Elegir lentillas no es elegir una caja: es una adaptación. La misma graduación puede necesitar lentes distintas según la curvatura de tu córnea, la calidad de tu lágrima y cuántas horas al día vayas a llevarlas. Por eso las lentillas se gradúan y se prueban, no se compran a ciegas.

Aquí tienes qué tipos hay, en qué se diferencian de verdad y los cuidados que evitan la inmensa mayoría de los problemas.

Por reemplazo: diarias, quincenales o mensuales

Tipo A quién le encaja A tener en cuenta
Diarias Uso ocasional, deporte, viajes, alergia al polen, ojo sensible Lo más higiénico y lo más cómodo: no hay líquidos ni estuche. Sale más caro si se usan a diario
Quincenales Uso frecuente con presupuesto ajustado Necesitan limpieza diaria y estuche
Mensuales Uso diario y constante Las más económicas por día. Exigen rutina: sin constancia con la limpieza, no compensan

La regla práctica: si vas a ponértelas menos de tres días por semana, las diarias casi siempre salen mejor —de precio y de salud ocular—. Si es a diario, las mensuales.

Por lo que corrigen

  • Esféricas. Para miopía e hipermetropía. Son la mayoría.
  • Tóricas. Para astigmatismo. Llevan una orientación concreta y un sistema de estabilización para no girar dentro del ojo. Adaptarlas tiene más trabajo, y por eso importa más quién las adapta.
  • Multifocales. Para la presbicia. Reparten varias potencias en la misma lente y permiten ver de lejos y de cerca sin gafas. No todo el mundo se adapta, y conviene probarlas antes de comprometerse.
  • Cosméticas de color. Cambian el color del iris, con o sin graduación. Aunque sean estéticas siguen siendo un producto sanitario: necesitan adaptación y los mismos cuidados. Las que se venden en tiendas de disfraces son una vía rápida a una úlcera corneal.

El material importa más de lo que parece

Las lentillas blandas se fabrican en dos familias. El hidrogel clásico es muy hidrófilo y cómodo, pero deja pasar menos oxígeno. El hidrogel de silicona multiplica varias veces la transmisión de oxígeno a la córnea, que es lo que permite llevarlas más horas sin que el ojo se resienta.

La córnea no tiene vasos sanguíneos: coge el oxígeno directamente del aire. Si se lo tapas muchas horas con un material poco permeable, responde con enrojecimiento, intolerancia y, a la larga, con vasos que crecen donde no debe haberlos. Por eso, si llevas lentillas más de ocho horas al día, el material deja de ser un detalle técnico.

Los cuidados que de verdad evitan problemas

  • Manos lavadas y secas antes de tocarlas. Es el paso que más se salta y el que más infecciones evita.
  • Nunca agua del grifo, ni para la lente ni para el estuche. El agua puede contener Acanthamoeba, un parásito que provoca una queratitis muy grave y muy difícil de tratar.
  • Solución nueva cada vez. No rellenar sobre la del día anterior: eso anula el desinfectante.
  • Frotar suavemente la lente con la solución aunque el bote diga «no frotar». Elimina el depósito que el líquido solo no quita.
  • Cambiar el estuche cada uno a tres meses. Es el foco de contaminación más olvidado.
  • No dormir con ellas salvo que sean de uso prolongado y te lo hayamos indicado. Dormir con lentillas multiplica varias veces el riesgo de infección.
  • No ducharse ni bañarse con ellas puestas, por lo mismo del agua.
  • Respetar la fecha de reemplazo. Estirar una mensual a mes y medio no ahorra: acaba costando una visita de urgencia.

Cuándo hay que quitárselas y consultar

Hay una regla que vale la pena memorizar: ojo rojo con lentilla puesta, lentilla fuera. Y si además hay dolor, sensibilidad a la luz, secreción o la visión se ha vuelto borrosa, hay que consultar el mismo día. Una queratitis tratada a tiempo se resuelve; una queratitis esperando a ver si mejora sola puede dejar una cicatriz en la córnea.

Lentillas y ojo seco

Es el motivo más frecuente de abandono, y casi nunca hace falta abandonar. Si notas las lentillas a media tarde, las opciones son cambiar a un material más humectante, pasar a diarias, ajustar las horas de uso o tratar antes la superficie ocular. Antes de asumir que «a mí las lentillas no me van», merece la pena mirarlo.

Puedes ver nuestra gama en lentes de contacto, incluida la marca propia Ugolens, que cubre esféricas, tóricas y multifocales.

Preguntas frecuentes

¿Qué lentillas son mejores, diarias o mensuales?

Depende del uso. Las diarias son más higiénicas y cómodas y compensan si las llevas pocos días por semana; las mensuales salen más baratas si las usas a diario, a cambio de una rutina de limpieza.

¿Puedo dormir con las lentillas puestas?

No, salvo que sean específicamente de uso prolongado y te lo haya indicado un profesional. Dormir con ellas aumenta mucho el riesgo de infección.

¿Puedo ducharme con lentillas?

Mejor no. El agua del grifo puede contener microorganismos que provocan queratitis graves.

¿Hay lentillas para astigmatismo?

Sí, se llaman tóricas y llevan un sistema para no girar dentro del ojo. Requieren una adaptación más fina.

¿Y si tengo vista cansada?

Existen las multifocales, que permiten ver de lejos y de cerca. No todo el mundo se adapta, así que conviene probarlas antes de comprar varias cajas.

¿Puedo comprar lentillas sin revisión?

La graduación de gafas no sirve tal cual para lentillas, y además hay que valorar la curvatura de la córnea y la lágrima. La primera vez siempre hace falta adaptación.

Si nunca has llevado

La primera adaptación incluye medir tu córnea, elegir la lente, enseñarte a ponértelas y quitártelas sin agobios y revisarte al cabo de unos días con ellas puestas. En cualquiera de nuestras trece ópticas.

Artículo escrito por Miriam Quirós

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